Con aplastante mayoría Chile aprueba el plebiscito para reformar su constitución

0
29
Un hombre pasa en bicicleta frente a un muro con un graffiti que dice "Chile decide" en referencia al plebiscito constitucional del domingo. Foto: Pedro Ugate / AFP

La constitución redactada por Augusto Pinochet (1973-1990) y considerada por muchos como el origen de las grandes desigualdades del país, llegó a su fin este domingo 25 de octubre.  

Con una aplastante mayoría del 78,2% Chile decidió reemplazar su actual Constitución, redactada en la dictadura de Pinochet cuando se ha escrutado casi el 87% de los votos en el histórico plebiscito surgido de las protestas de octubre 2019. 

Sobre el órgano que debe escribir el nuevo texto, la otra pregunta que se planteó en la votación, se impone con un 79,24% la opción de la convención constitucional, que estará integrada solo por ciudadanos electos para ese fin y será paritaria, según los últimos datos ofrecidos, que se presumen irreversibles, informados por el Servicio Electoral de Chile (Servel). 

La opción del rechazo al cambio constitucional recibió un 21,8% de los votos, mientras que la opción de que la nueva Carta Magna la elabore una convención mixta formada por parlamentarios y ciudadanos electos obtuvo el 20,76% de los votos. 

Las 155 personas que integrarán la convención ciudadana que redactará la nueva Constitución serán elegidas por votación popular el 11 de abril del año que viene y a partir de entonces tendrán un margen de nueves meses, prorrogables una sola vez por tres meses más, para elaborar el nuevo texto de la nueva Carta Magna. 

El texto resultante será sometido a un nuevo referéndum, ya en 2022, que será de voto obligatorio y en el que los ciudadanos decidirán si lo aprueban o no. 

“Hoy los chilenos y chilenas han expresado libremente su voluntad a través de las urnas, eligiendo la opción de una convención constituyente, por primera vez con plena igualdad entre hombres y mujeres, para acordar una nueva Constitución para Chile”, dijo el presidente del país, Sebastián Piñera, en una intervención pública desde la sede del Gobierno, dando la victoria a la opción del cambio de Carta Magna cuando apenas se había escrutado el 20% de los votos. 

Más de 14,7 millones de chilenos fueron llamados a acudir a las urnas en una votación que se celebró en plena pandemia del nuevo coronavirus y colmada de restricciones sanitarias y protocolos para evitar posibles rebrotes. 

El último dato de participación ofrecida por el Servel es del 41,06%, en línea con la que ha registrado el país en sus diferentes comicios desde que el voto dejó de ser obligatorio en 2012, ya que nunca logró más del 50% del censo electoral. 

La participación electoral es uno de los grandes desafíos de la política chilena. Hasta 1973, en el país regía el voto obligatorio. Era imprescindible demostrar que se había votado en las elecciones para abrir una cuenta bancaria o realizar otros trámites. El sistema, sin embargo, fue objeto de una de las contradicciones institucionales que marcaron el fin de la dictadura del general Pinochet y el comienzo de la transición a la democracia. El Tribunal Supremo chileno dictaminó que la inscripción en el registro electoral -quemado por los militares en 1973 y rehecho en 1988- era voluntaria, pero el voto, según la tradición chilena, seguiría siendo obligatorio. 

Esto provocó una enorme deserción electoral de las nuevas generaciones, que rechazaron inscribirse para no tener que adquirir la obligación compulsiva de votar. En 2012, fecha en la que se corrigió esta situación y se estableció el empadronamiento automático y el voto voluntario, se había acumulado un número nada despreciable de chilenos adultos que, en realidad, no ejercían como ciudadanos, puesto que no votaban: un poco más de cinco millones de personas que no se habían inscrito desde 1988. 

mismo que aprobó el dictador y varias de las instituciones políticas que establecía han sido eliminadas en más de un centenar de reformas (las más importantes en 1989 y 2005). De hecho, la centroizquierda ha gobernado con este texto 22 de los últimos 30 años, y la derecha sólo lo ha hecho 8. La izquierda extrema, en cambio, siempre ha repudiado el documento. 

 Uno de los autores de una de las reformas más profundas de la Constitución de Pinochet fue el ex presidente socialista Ricardo Lagos (2000-2006) quien ahora se muestra partidario de una sustitución total del texto de 1980. “Estamos aquí frente a la posibilidad de redactar la Constitución que queremos”, dijo Lagos en el momento de sufragar. 


LEAVE A REPLY

¡Por favor ingrese su comentario!
Ingrese su nombre aquí