1 de diciembre de 1347: inicio de la Peste Negra en Europa

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La peste negra es el nombre comúnmente dado por la historiografía a la peor epidemia sufrida por Europa en toda su historia.

Se originó en el Lejano Oriente, probablemente a principios de la década de 1330; en 1347 se había extendido hacia Constantinopla y el Mediterráneo oriental, y llegaría a Sicilia y a los puertos del Adriático a finales de año. Pero todos los datos de la “zona cero” de la epidemia en Europa apuntan al puerto siciliano de Mesina como foco inicial de la propagación. 

Allí atracó, el 1 de diciembre de 1347, al menos un barco lleno de marineros moribundos proveniente del mar Negro. Los tripulantes sufrían altas fiebres y presentaban ganglios en el cuello y las ingles que parecía podrían estallar en cualquier momento, así como la piel cubierta de bultos negros, por lo que de ahí procede el nombre. A principios de 1348 causaba estragos en Génova, y desde allí se propagó durante 1348 y 1349, lenta pero inexorablemente, del sudeste al noroeste.

Llegó a diezmar terriblemente la población del continente europeo debido a que se propagó rápidamente, y además tenía un alto grado de mortandad, de más del 60%. En términos absolutos, los 80 millones de europeos quedaron reducidos a tan solo 30 millones entre 1347 y 1353.

No termina de haber acuerdo entre los historiadores, médicos y biólogos sobre qué agente infeccioso causó la enfermedad, por lo tanto, no hay consenso si fue o no una variedad de la peste bubónica u otra enfermedad distinta, como el carbunco, la llamada peste negra. En aquel tiempo la medicina no estaba preparada, no ya para tratar la enfermedad, ni tan siquiera para investigarla, pese a los heroicos esfuerzos y sacrificios de personas como Juan Tomás Porcell. No obstante, la mayoría de variedades de Yersinia pestis se han encontrado en China, lo que sugiere que la epidemia podría haberse originado en esa región.