“Son de Cartón, de cartón…

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…Los zapatos de Manacho, son de cartón”; este estribillo que popularizó el Gran combo de Puerto Rico a dúo con Andy Montañez, lo escuché infinidades de veces en el radiecito de mi casa a coro con el baile y la cantata alegre de mi mamá mientras cocinaba o confeccionaba vestidos en su máquina de coser, además fue una vivencia que en carne propia experimentamos muchos de los nacidos en las generaciones de los 70´s y 80´s en Venezuela, los cuales paradójicamente en pleno auge petrolero remendábamos los zapatos con plantillas hechas de cartón para que el ardiente asfalto no nos lastimara las plantas de los pies ni nos rompiera las medias más de lo que ya estaban, claro que al mínimo aguacero o al esquivar un charco de agua corríamos el riesgo de que el noble material se impregnara y nos tocara empezar de nuevo el remiendo de los zapatos o lo que quedaba de ellos con trozos de cartón.

La crisis socioeconómica en la que estamos inmersos en la actualidad no dista mucho de aquella realidad, no importa el cristal con que se le mire, la posición ideológica y política de cada quién, ni siquiera las causas que nos han conducido hasta aquí, lo realmente importante es reconocer que al igual que en aquella época, una serie de medidas políticas erradas y el dañino efecto del personalismo en el poder, han vuelto a los ricos más ricos (añadiendo el ingrediente de que muchos que no lo eran se hicieron inmensamente ricos a la sombra de este proceso) y a los pobres más pobres, con cada vez menos posibilidades y esperanzas de alcanzar un nivel de vida digno en lo más elemental y básico si no se cambia el rumbo erróneo en el que más que “ir” por nuestros propios pies aunque fuese con zapatos remendados nos están “llevando” en su ideología trasnochada quienes calzan de piel y cuero fino.

Por otra parte y siendo fieles a nuestra virtuosa capacidad como país de darle la vuelta a las situaciones difíciles, podríamos utilizar el mensaje de la canción como una metáfora positiva y esperanzadora en medio de la crisis; así pues, los “zapatos” sobres los cuales está sostenido el poder que hoy ostenta de forma vacilante el gobierno de Maduro, está mostrando tales signos de desgaste y daño interno que por más remiendo que se le haga para mejorar su apariencia está destinado, como los zapatos de Manacho a romperse definitivamente y tener que ser cambiados por un modelo nuevo, fortalecido y con nuevas suelas para que ningún aguacero nos detenga y podamos avanzar de forma dinámica, equitativa y justa hacia una nueva y mejor Venezuela que supere el monótono rojo y se convierta en un paraíso multicolor.

Hace 20 años estos personajes del oficialismo estrenaron unos magníficos zapatos que pudieron conducirnos al mejor de los destinos, pero prefirieron usarlos y abusarlos, halando los cordones hacia sus intereses mezquinos y particulares, restregando las suelas para intentar pisotear a los que no se pintaban de rojo, pateando las piedras de cualquier pensamiento diferente al de ellos y dando como resultado un acelerado desgaste que acabó con las bases que hasta entonces los habían mantenido de pie; como cantaba el gran Andy junto al combo: “Manacho tenía, tremendos zapatos y cuando llovía andaba descalzo”; el aguacero hoy es muy grande y es hora de que nuestro país estrene nuevos “zapatos”, pero no cualquier tipo de zapatos, esencialmente urgimos de un nuevo modelo, un cambio total de apariencia, de color, de razón de ser y de uso racional de nuestros medios que nos permita desandar a todos los que estamos, los que volverán y los que vendrán, con voluntad y entusiasmo la ruta hacia el porvenir.

Richard Rico
[email protected]

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