Pacientes deben llevar hasta agua al Hospital “Dr. JM Casal Ramos”

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Los familiares de cada paciente recluido en el Hospital Universitario “Dr. Jesús María Casal Ramos” de Acarigua-Araure, sea en emergencia o en cualquier otra área, deben cargar con tobos o botellones de agua para medio limpiar los baños y asear a sus enfermos, esto debido a que el primer centro asistencial de las gemelas, como decenas de comunidades, tiene más de una semana sin el vital líquido.

El motor de la bomba del pozo 6, ubicado en La Quebrada de Araure, que es el que surte al nosocomio, se dañó hace semanas, y, aunque este fue extraído en días pasados por funcionarios de Corpoelec, hasta ayer las reparaciones no se habían llevado a cabo.

La ausencia del servicio es una más de las deficiencias del hospital y por la que han protestado los profesionales y demás trabajadores del centro de salud, donde tampoco funciona el motor de la bomba de los dos tanques subterráneos de más de 40 mil litros cúbicos que hay en el “Casal Ramos”, por lo que, pese a que estos tienen agua, deben sacarla a la antigua, con tobos y un mecate, siendo esta la rutina diaria de los trabajadores del centro asistencial y de los familiares de los pacientes.

“Tenían más de una semana que no enviaban cisternas, hasta hoy (miércoles). Aquí nadie se hace cargo de nada, llamamos a las alcaldías y ninguna tiene camiones para traer agua, mientras tanto el quirofanito, sala de parto y demás áreas están putrefacta por la falta de limpieza. En el piso está la sangre de los pacientes pegada y maloliente”, expresó un trabajador.

Además de las medicinas e insumos necesarios para cualquier intervención, los pacientes llegan al hospital con sus botellones, inclusos aquellos que son referidos de otros municipios.

“A mi hija la operaron el lunes de una apendicitis y la trajimos  de Payara (Páez), con  garrafones de agua que nos toca llevar hasta el área de hospitalización, para medio limpiar a mi hija y echarle a las pocetas porque están colapsadas, el olor es asqueroso”, expresó Ana Machado.

Los dolientes de quienes ingresan a la morgue no se salvan de esta situación. Para practicarles las autopsias a los cadáveres, los familiares deben entregar a los trabajadores del servicio, aparte de guantes y batas quirúrgicas, recipientes con agua.

Vale destacar que, luego de un par de meses, la cava del depósito de cadáveres finalmente se encuentra en funcionamiento, en virtud de que recibió la carga de gas que requería para operar.

Escrito por Mariángel Moro

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