Nuestra señora de Coromoto: Evangelizadora de los indígenas

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Cómo cada año este 11 de septiembre la iglesia católica recuerda  con gran solemnidad la aparición de la Virgen María al Cacique Coromoto, quien vería la imagen de una hermosísima señora con su hijo en brazos, materializarse ante sus ojos, sobre el cauce del río que él y su familia intentaban cruzar para darles un contundente mensaje: “vayan a casa de los blancos y pídanles que les echen el agua en la cabeza para poder ir al cielo”.

Por aquellos días de 1651, la tribu de los Cospes se mantenía retirada en las selvas, decididos a mantenerse alejados de los colonizadores que acababan de fundar la ciudad de Guanare. Es por ello que la petición de “la bella señora”, los ponía en una encrucijada. El dilema terminó al cruzarse con Juan Sánchez, un hacendado español que pasaba por aquellas tierras de camino al Tocuyo estado Lara. Tras escuchar la historia de la aparición, dijo a los aborígenes que esperaran su regreso para partir hacia la ciudad, dónde serían bautizados.

Asimismo,hoy se cumplen 66 años de la coronación canónica de Nuestra señora de Coromoto, consagrada por el Papa Pío XII, el 11 de septiembre de 1952, ya  entonces la devoción por la virgen era muy grande. Diez años antes, el episcopado la habia  proclamado Celestial Patrona de Venezuela.

A la vuelta de Sánchez, la tribu de los Cospes, fue conducida a un asentamiento situado entre los ríos Guanaguanare y Tucupido, allí fundaron el pueblo de Coromoto, dónde se les catequizó y posteriormente recibieron las aguas del bautismo, a excepción del cacique, quien al verse desprovisto de su autoridad, anhelaba  volver a las selvasAsí llegó el 8 de septiembre de 1652. noche antes de la huida, cuando la Virgen de Coromoto se apareció una segunda vez.

Cuenta la historia que aquella vez el líder indígena se enfrentó a la benévola señora: “¿Hasta cuándo me has de perseguir?. No te he de obedecer. Por ti estoy pasando trabajos, quiero regresar a mis bosques, ahora que me arrepiento de haberlos abandonado”, le espetó en presencia de su esposa la hermana de esta y su pequeño hijo quienes también presenciaron la escena. Acto seguido se hizo con el arco y las flechas para dispararle, pero la virgen se había desvanecido, dejándole en las manos un pergamino con su imagen sagrada.

Vitrales en la Basílica de Coromoto en Guanare evocan las apariciones de la virgen

Decidido a no dar su brazo a torcer, el cacique Coromoto ocultó la sagrada imagen, pero no contaba con que su pequeño hijo la encontrase y se apresurara a entregarla a Juan Sánchez, quien dio parte a las autoridades eclesiásticas de Guanare, que al principio no le creyeron. Entonces la imagen se mantuvo custodiada por los indígenas que vieron multiplicarse su devoción por la virgen de Coromoto, quién solía aparecerse a los niños sobre las aguas del río.

El 2 de febrero de 1654, la sagrada imagen de la virgen de Coromoto es finalmente trasladada a la iglesia de Guanare, dónde fu exhibida en un relicario de oro.

En 1996 durante su segunda visita a Venezuela, Juan Pablo II bendijo la imagen de la Virgen de Coromoto. Ese mismo año se inauguró el la Basílica Menor de Guanare, santuario que por estas fechas recibe a miles de fieles que acuden en peregrinación para mostrar su fervor a la patrona de todos los venezolanos.

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