17 de diciembre de 1830: Muerte del Libertador Simón Bolívar

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Muerte de Simón Bolívar, por Antonio Herrera Toro. Foto: Wikipedia

El día 17 de diciembre de 1830 en la Quinta San Pedro Alejandrino, en las cercanías de Santa Marta (Colombia) falleció el venezolano más conocido en la historia de América, el Padre de la Patria y quien dio libertad a cinco naciones, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar.

Después de haber dado libertad a tantos millones de suramericanos, Bolívar se encontraba en su último instante muy solo. Apenas le rodean Mariano Montilla, Fernando Bolívar, José Laurencio Silva, Portocarrero, el edecán Wilson, Ibarra, Cruz Paredes, José María Carreño.

El médico de cabecera Alejandro Próspero Reverend, viendo que llegaba el momento supremo los llamó y les dijo: “Señores, si queréis presenciar los últimos momentos y postrer aliento del Libertador, ya es tiempo”.

Pero, indudablemente, Bolívar continúa vivo en el corazón de los pueblos, en la ideas que parecen escritas para nuestros días, en las acciones que son permanente ejemplo para todos aquellos que sienten de verdad lo que es una patria redimida. El Sol de Colombia sigue brillando.

Bolívar lo vivió. Destituido de todos sus cargos por la oligarquía grancolombiana —asesinado, antes, su noble amigo el mariscal Sucre que ganara en los Andes, en 1824, la última batalla de la Independencia y es necesario decir que nunca se supo quién le preparó la emboscada de la muerte—, fue abandonado, Bolívar, a su suerte.

Camino de su destierro a Venezuela, sublevada ya ante su posible llegada porque iba precedido de la apelación de dictador, Bolívar no tuvo a su lado nada más que un grupo de amigos: contados con los dedos.

Enfermo, le curaba el médico francés Alejandro Prospero Reverend. Arribado a la ciudad costeña de Santa Marta, el Libertador no encontró techo de recepción nada más que en la casa de un español: Joaquín de Mier. Ya próximo a la muerte se refugió en la Quinta de San Pedro Alejandrino. Esta mansión pertenecía, también, al mismo español. En San Pedro Alejandrino pronunció aquella invocación a la ironía: “Jesucristo, Don Quijote y yo hemos sido los más insignes majaderos de este mundo”.

Con información de Efemérides venezolanas

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